Descripción
El Cardo Mariano contribuye nutricionalmente a la capacidad del hígado para mantener la función hepática normal. Los nutrientes del Cardo Mariano han mostrado efectos positivos en hígado debido a su capacidad para inhibir los factores responsables del daño hepático y su potencial detoxificador. El Cardo Mariano ayuda a la producción de nuevas células sanas del hígado, a la creación de bilis, a la síntesis y uso adecuado del colesterol y a la eliminación de toxinas (metales pesados, productos químicos y contaminación). También limpia las imperfecciones y embellece la piel.
El cardo de leche también ayuda a disolver los cálculos renales y vesicales, estimula la reproducción de las células hepáticas y es bueno para la hepatitis, ictericia, anemia, acné y afecciones de la piel.
Un hígado que funcione correctamente dará como resultado una piel bella y joven, libre de manchas y manchas de la edad, ya que tiene un gran impacto en la salud de su piel.
Otros nutrientes del Cardo Mariano actúan como potentes antioxidantes, inhibiendo la peroxidación de lípidos en las células del hígado. También contienen péptidos solubles en agua ricos en metionina; aminoácido que contiene azufre tiene fuertes propiedades antioxidantes que desintoxican el hígado y lo ayudan en el proceso de rejuvenecimiento.
Nuestro Cardo Mariano orgánico contribuye a la función hepática, para que su hígado pueda continuar su trabajo: ayudando a mejorar problemas como la depresión, los dolores de cabeza o una piel dañada debido al exceso de toxinas.
CARDO MARIANO: a ha empleado tradicionalmente en el Medio Oriente y en Europa, y su uso se remonta a romanos y griegos. Sus aplicaciones más comunes han sido para multitud de trastornos hepáticos, incluidos trastornos de la vesícula biliar, como hepatitis, cirrosis e ictericia, y para proteger el hígado contra el envenenamiento por sustancias químicas y toxinas ambientales, como mordeduras de serpientes, picaduras de insectos, envenenamiento por hongos y alcohol (1).
El principal principio activo del cardo mariano es la silimarina, que está compuesta por un conjunto de flavonoides (silibina, silidianina y silicristina). Varios estudios clínicos han demostrado que la silimarina contrarresta los efectos tóxicos de una gran variedad de venenos, incluyendo: alcohol, cloruro de carbono, sobredosis de acetaminofeno, y el hongo Amanita phalloides). El mecanismo de acción de la silimarina, implica alterar las membranas de las células hepáticas para inhibir el paso de toxinas y para incrementar la regeneración celular por medio de la estimulación de la síntesis de proteínas facilitando la regeneración de las céluas hepáticas (2-7).
La silimarina también actúa como antioxidante protegiendo las células hepáticas de los radicales libres generados en las fase I de detoxificación e inhibe las enzimas inflamatorias. Recientes investigaciones indican que la silimarina ayuda a proteger contra el agotamiento del antioxidante glutatión en las células del hígado (8-11).
Se ha demostrado que la silimarina en combinación con fosfolípidos y antioxidantes mejora las enzimas hepáticas y la hiperinsulinemia, además de reducir la esteatosis hepática en pacientes con enfermedad del hígado graso no alcohólico (12-14).
Un metaanálisis encontró que, en pacientes con enfermedad hepática alcohólica, la silimarina redujo la enzima hepática alanina amino transferasa (ALT), indicador de daño hepático, así como la mortalidad en pacientes con cirrosis hepática (15).